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¡Queda limpio!



11 de Febrero de 2018
Redacción
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Comentario a la Palabra y campañas de este Domingo, de la mano del P. Osvaldo Aparicio ss.cc.


No por muy conocida deja de seguir impresionándonos la prescripción del Antiguo Testamento en el libro del Levítico (1ª lect.) que declaraba impuro al enfermo de lepra y lo condenaba a la soledad y a tener que vivir marginado de la sociedad: Mientras le dure la afección, seguirá impuro, vivirá solo y tendrá su morada fuera del campamento. Además, quien tocaba al enfermo quedaba contaminado de impureza.

A lo largo de la historia estos enfermos han recibido un trato semejante y han sido obligados a vivir en la exclusión o confinados en lugares sin escapatoria. Baste recordar, en el siglo XIX, la prisión de la isla de Molokai a la que el P. Damián acudió voluntariamente para acompañar e infundir esperanza a los allí arrojados y encerrados.

El evangelio de hoy nos narra que un enfermo de lepra se acerca a Jesús y, postrándose de rodillas, le suplica: ¡Si quieres, puedes limpiarme!

Ante la súplica del enfermo Jesús no permanece impasible ni le manda alejarse; al contrario, siente lástima, se conmueve y, contra toda norma existente, rompiendo tabúes y prohibiciones, extiende la mano, toca al leproso y le dice: ¡Quiero: queda limpio! Jesús sana al enfermo, deshace su marginación y lo integra en la sociedad.

San Pablo (2ª lect.) nos propone seguir su ejemplo como él sigue el de Cristo. Damián de Molokai siguió en verdad los pasos y ejemplo de su Maestro, entregando su vida al servicio de los más excluidos de los marginados.

Ayudarnos a seguir el ejemplo de Jesús, recordándonos el mundo marginal de la enfermedad y del hambre, es lo que pretenden las dos jornadas que coinciden en este domingo: La Jornada Mundial del Enfermo y la Campaña contra el Hambre de Manos Unidas.

JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO. Su lema (Acompañar a la familia en la enfermedad) se inspira en la escena del Calvario. María estaba junto a la cruz, acompañando a su Hijo, el “varón de dolores” que cargó sobre sí todo el sufrimiento de los hombres. Y Jesús, en la persona del discípulo amado, encargó a su misma madre que fuera madre de todos los que sufren; por eso, en las letanías, invocamos a la Virgen como “salud de los enfermos”.

María y Juan acompañan a Jesús sufriente. Nuestra parroquia ¿acompaña a los enfermos y a sus familias de nuestro entorno? El Papa, en su mensaje para esta Jornada, escribe: La pastoral de la salud sigue siendo, y siempre será, una misión necesaria y esencial que hay que vivir con renovado ímpetu tanto en las comunidades parroquiales como en los centros de atención más excelentes.

CAMPAÑA CONTRA EL HAMBRE. Lema: Comparte Lo que importa. Una vez más manos Unidas nos sumerge en el mundo marginal del hambre y del subdesarrollo, impulsándonos a vivir la comunicación de bienes. El compartir y la solidaridad, expresiones de la caridad cristiana, no deberían ser para nosotros algo a lo que se nos fuerza por medio de campañas y más campañas, sino que deberían brotar de forma espontánea de nuestra fe. Los primeros creyentes, narra el libro de los Hechos, lo tenían todo en común de tal forma que no había pobres entre ellos. Dios ama al que da con alegría, dice la Escritura.

 
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