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Reimaginar la educación para el futuro



04 de Julio de 2018
Fernando Cordero ss.cc.
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El Congreso de Educación SS.CC. está contando con diferentes ponentes, así como una gran variedad de mesas redondas y talleres capitaneados por profesores y expertos en diferentes ámbitos (emociones, aprendizaje, nuevos escenarios de comunicación, el despertar en la espiritualidad y la fe, etc). Xavier Aragay, consultor experto en innovación, ha disertado sobre reimaginar la educación, la necesidad de llevar con nuestra reflexión un nuevo cambio, que no es sumar cosas a lo que ya hacemos.


Arriba, Xavier Aragay. Abajo, Fernando Madrid y Eucaristía.

Dentro del Congreso, el martes 3 de julio, ha habido también varias comunicaciones: de Fernando Madrid, coordinador de colegios ss.cc. de Chile; Isabel Loyola, en nombre de los Colegios SS.CC. de Perú, Ecuador, Puerto Rico y Colombia; Francisco Javier Pacho, coordinador de Colegios SS.CC. de hermanas de España; José Miguel Santos, del Colegio de las Misioneras Cruzadas de la Iglesia de Málaga; Mamen Padilla y Almudena Viñas, Colegio Poeta Carlos Álvarez de Jerez de la Frontera; Laura Castillo, de AMCO; Juan Guerrero de Progrentis; editoriales como Edebé, Oxford y Fernando Mosteiro de Carvisa Energía.

Al finalizar el día, el Superior General ha presidido la eucaristía en la fiesta del apóstol santo Tomás.

Os dejamos los apuntes tomados en el transcurso de la ponencia de Xavier Aragay.

Reimaginar la educación para el futuro

Lo que compartimos es la pasión por transformar la educación. La educación es la mejor herramienta que tenemos para mejorar el mundo. Esta pasión la traducimos en conocer experiencias, presentarlas, inspirarnos. Con el objetivo de estar más lejos de lo que estamos ahora.

Reimaginar la educación: una nueva ola de invocación disruptiva hacia el 2030. Es una necesidad, un camino, un proceso que ya estamos realizando. Son múltiples las razones que nos llevan al cambio y muchas las acciones que estamos desarrollando desde hace algunos años. En este contexto, vamos a profundizar en la visión del cambio, en los medios para superar las dificultades del camino (frenos y aceleradores) y en las características de las tendencias internacionales de cambio más importantes, en el marco de una nueva ola de invocación disruptiva que nos ha de hacer avanzar hacia la educación del 2030.

La primera ola de innovación desde 2012 crea una ola de primavera pedagógica en nuestro país. Esto no ha hecho más que empezar. No hemos llegado a ningún puerto. Hemos salido a la mar. Luego viene una ola más profunda que quiere transformar la imagen de escuela.

Dos ideas muy rápidas: la educación está en crisis de transformación, de cambio, de no estar cubriendo las necesidades que nuestros alumnos tienen. Está en crisis en todo el mundo. Es una crisis de sistema, de concepto. Por otra parte, la escuela del siglo XXI ya está aquí. Esta nueva ola de innovación se centra en la creatividad, en el trabajo colaborativo y equipo, interdisciplinariedad y los nuevos retos.

El mundo de ayer (fotografía de un puerto): la previsión es muy clara, se ha de planificar todo. Estamos en un cambio trepidante en el que no desaparece absolutamente nada. Las cosas se superponen. Lo relevante es lo que influye en el mundo. El mundo de ayer es el analógico. El mundo de hoy (fotografía de un río que baja en el que hemos de hacer equilibrios en una lancha). Es un mundo líquido, digital, el mundo de la inteligencia artificial. “A mí el mundo que viene me tiene desconcertado”. Antes, como educadores, creíamos tener las claves del mundo. Creíamos que podríamos transmitir esto a nuestros alumnos. Hoy con cierto desconcierto es que a nosotros nos desconcierta el mundo. Este mundo ya no es lo que era. Nos sorprende de forma constante. Pasamos de un paradigma a otro, en el que hemos de confesar que no tenemos estas claves. Junto a nuestros alumnos hemos de descubrirlas. Este cambio es muy constante y acelerado. Para vivir en este mundo, no se puede vivir en la superficie. Hay que bucear en la profundidad del ser. Nosotros con nuestra espiritualidad, educando en la interioridad, como elemento clave es fundamental. Por tanto, el mundo del futuro está por crear y por descubrir. Queremos ser protagonistas de este crear y descubrir. La escuela moderna nace a mitad del siglo XIX, con un sistema de aprendizaje: el profesor tiene la sabiduría y el alumno no sabe, recibe del profesor. Este sistema de aprendizaje impregna a todos los países del mundo. En esencia este sistema configura lo que la escuela es hoy. Esto debemos transformarlo. Esto no ha hecho más que empezar. Cuando uno va al gimnasio prueba máquinas para fortalecer. Hasta ahora hemos ido al gimnasio para fortalecer, ahora viene otra ola. Hoy la interdisciplinariedad es lo que abre las puertas a la creatividad.

En los próximos años, de aquí al 2030, vamos a transformar las escuelas para que quede en esencia lo que queremos tocar y el carisma que tenemos. Por tanto, el cambio de la educación es imprescindible. Hace 10 años, en foros como el nuestros, se discutía si hacía falta cambiar la educación. El cambio es imprescindible y necesario. El cambio ya no es opcional. El cambio no es técnico. Instalando tecnología pensábamos que se daría. Aprendiendo nuevas técnicas pensábamos que por sí solo transforma. Hay que aprender cosas, pero la aplicación de nuevos conceptos no es suficiente para transformar. Otra idea es que no vamos a conseguir la segunda ola de transformación simplemente añadiendo pequeñas cosas a lo que estamos haciendo y no desmontar nada de lo que hacemos, nos lleva a un gran estrés más que a un gran cambio.

El cambio es participativo, sistémico y disruptivo. En algún momento hemos de dar un salto en algunos ciclos con algunas experiencias rompedoras que nos marquen el camino. El cambio es cultural. Es la cultura de la escuela. Y sobre todo una nueva mirada. Es coger el currículum, mandarlo al rincón de pensar y poner definitivamente al alumno en el centro. Eso requiere una nueva mirada a todo lo que estamos haciendo.

¿Por qué debe cambiar la educación? Cambiar la educación para asegurar que educamos la persona. Hemos de hacer un esfuerzo de centrar nuestra acción educativa en el modelo de persona que queremos educar.

Ejercicio de proyección futura…

Imaginemos un nombre… Laura… Tiene tres años, y va a empezar su escolarización en septiembre de este año (2018). Saldrá de la escuela en junio de 2034. Muy probablemente irá a la universidad y se incorporará al mundo profesional en el año 2040. ¿Cómo será el mundo en el año 2040? Ella confía en nosotros, como educadores profesionales. Confía para que la eduquemos para el mundo que va a vivir.

¿Qué mundo atisba? Es un cambio trepidante: De homo sapiens-homo Deus (la humanidad en este siglo qué va a hacer, cómo va a evolucionar). Cuarta revolución industrial. La tecnología-Física Cuántica. Salud y envejecimiento. Ciudades-urbanismo-transporte. El futuro del trabajo. Debemos despegarnos de nuestro mundo y de nuestras creencias sin base científica.

Buckminster Fuller se inventa el “stock de conocimiento” que la humanidad tiene de todo. En el siglo XIX la humanidad dobla el conocimiento que tiene. Doblaba el conocimiento cada cien años. La Segunda Guerra Mundial hizo dar saltos en el investigación, con lo que se dobla el conocimiento cada 25 años. En estos momentos, la humanidad dobla el conocimiento cada 12 o 24 meses. La previsión que se hace con la eclosión de internet y los diferentes grupos interconectados, en unos diez años la humanidad doblara el stock de conocimiento cada 12 horas. Cuando Laura salga de nuestras escuelas, se doblará el conocimiento cada 12 horas. Más de la mitad de los conocimientos que les transmitiremos quedarán obsoletos. Debemos preparar a Laura para tener inteligencia artificial a la que le preguntará sobre lo último en algún tema.

En estos momentos las máquinas aprenden entre ellas. El “marchine learning” y la IA, cambiará la forma de trabajar de todas las profesiones. ¿Cuánto tiempo falta para que algunos robots se paseen por nuestra escuela y ayuden a los alumnos y profesores en su trabajo colaborativo? Hoy ya se está experimentando esto. E irá más rápido de lo que imaginamos. Lo que no vale es decir “pobre Laurita, va a ir a un mundo todo interconectado y tecnológico”. Para Laura esto es una oportunidad increíble. Va a permitir cosas que ni hemos soñado. No sabemos cómo será el mundo en el 2040, más de la mitad de los trabajos no existen aún.

Pensemos un elemento que hemos de educar seguro en Laura en estos 15 años que la tendremos y asegurar que lo tenga cuando salga de la escuela. ¿Qué es lo más importante que podemos educar en Laura? Lo más importante es que sepa quién es, cómo aprende, ¿en qué inteligencia es buena?, cuál es el tesoro que lleva dentro. Se nos propone una nueva mirada a la persona para transformar el proceso de aprendizaje, más allá del trabajo por competencias. Con las competencias solo no lograremos descentrarnos del currículum y poner a la persona en el centro. Debemos apuntar a la persona, a su proyecto de vida: ¿quién soy?, ¿qué hago en este mundo?, ¿quién puedo llegar a ser?, ¿cuál es mi mayor contribución?, ¿cómo vivo esta vida? Hemos de formar a Laura en una nueva espiritualidad. Espiritualidad es conducir la vida según los valores y según las creencias, cosa que no es fácil en esta sociedad, por eso hemos de ir a la raíz. No vale solo hacer “cuñas” de pastoral. El currículum abajo, más centrado en la persona. Este es el reto que nos plantea.

La educación debe reimaginarse, deconstruirse y volver a combinar los elementos que la conforman de otra manera. Y en su enfoque, más allá del aprendizaje de conocimientos, debe primar el desarrollo de la persona. Lo que hay que revolucionar es el paisaje, se puede hacer de otra forma con los mismos costes. Estamos acostumbrados a sumar a lo que ya hacíamos más cosas. Cualquier imaginación es que el enfoque, más allá de los conocimientos, es la persona. Aprender cosas es un medio no un fin. Hemos confundido la excelencia con la académica y no con la excelencia personal.

El mundo está traspasando un profundo umbral. Laura va a trabajar rodeada por todas partes de inteligencia artificial en 2040. La escuela debe traspasar el profundo umbral, no puede quedar a la otra orilla. La persona está traspasando un profundo umbral. La escuela está traspasando un profundo umbral. Debemos ayudar a Laura a ser una persona distinta. Nuestro liderazgo ha de pasar un profundo umbral.

Liderar desde el futuro a medida que emerge con una metodología del proceso de cambio que me acompaña. Estamos acostumbrados a diseñar el futuro haciendo un balance del pasado. He de diseñar al futuro mirando al futuro. Lo que hemos hecho hasta ahora quizás no nos sirve para seguir avanzando. Hay maneras distintas de enfocar el cambio. Sobre todo, lo más importante es que los directivos pasen de la gestión del día a día a la inspiración, y de la inspiración al liderazgo para transformar. Hace falta regalarse tiempo para reflexionar más y ver hacia dónde vamos. Los directivos nos vaciamos en los alumnos que tenemos hoy, pero se ha de dedicar un tiempo a pensar, en los alumnos de dentro de cinco, de diez años. Esto está en nuestras manos, es un tema de prioridades, de convicción.

¿Innovamos para adaptar el sistema que tenemos -obsoleto- o innovamos para transformar? Transformar la educación es posible. Experiencias de cambio educativo hay muchas. Cada institución debe encontrar su propio camino, en un proyecto con sentido.

Tendencias internacionales en innovación educativa. Un alumno que se ubica en el centro del proceso de aprendizaje (ello permite hablar de personalización, diversidad e inclusión) y que aprende haciendo mediante un aprendizaje significativo y experiencial. Un alumno que toma el protagonismo y aprende haciendo.

Un profesor que cambia de rol, pasando de estar centrado en la enseñanza de una disciplina y una acción solitaria e individual en el aula, a estar centrado en el desarrollo y crecimiento de las personas y una acción interdisciplinar en equipo de profesores, mediante el diseño de proyectos y entornos de trabajo. Un profesor que impulsa, interpela, guía y orienta el trabajo individual y en equipo de los alumnos. El sueño es que un profesor de Secundaria diga dentro de cinco años que es profesor de personas, que se dedica a que los alumnos crezcan. Hemos de olvidarnos de nuestra especialidad y centrarnos en la persona.

La comunidad de aprendizaje. La comunidad de aprendizaje que se expresa, sobre todo, en un sistema de trabajo colaborativo interdisciplinar (de alrededor del 50% del tiempo efectivo de los alumnos), con proyectos que interrelacionan las asignaturas, están contextualizados en la vida real, proponen afrontar retos y problemas complejos.

Agrupaciones variables de alumnos que pueden variar. Se prima siempre y en todo caso el aprendizaje entre iguales (es decir, entre los propios alumnos).

Es un proceso de aprendizaje integral y enfoca todas las inteligencias del alumno, buscando impactar, de acuerdo, con el modelo de persona a educar, las competencias, las habilidades y los valores que se considera pertinente. Formación integral: valores y dimensiones cognitivas, emocionales, espirituales…

La evaluación del aprendizaje se transforma.

Se acompaña intensamente el cambio de rol del profesor. Formación ligada a los procesos de innovación y cambio. Se ha de evaluar las innovaciones que introducimos. La innovación no puede ser un tema de modas.

Frenos: la inercia, el curriculismo, el activismo -cáncer de nuestras escuelas-, el perfeccionismo, necesitamos una coalición de alumnos, familias…

Acelaradores: el cambio de nuestros marcos mentales. La conexión con nuestra vocación educativa. ¡Transformar la educación es un proceso! Hay que tener energía para todo el proceso. Se trata de hacer visible lo invisible. Debemos jirafearnos, ver nuestro avance en perspectiva y, sobre todo, saber hacia dónde vamos… Y todo ello, requiere de tiempo. Tiempo para reflexionar, tiempo para soñar, tiempo para trabajarnos internamente… Hemos de jirafearnos ver de dónde venimos y hacia dónde vamos. Todo ello requiere tiempo para soñar y para reflexionar.

¡Nos invita a rebelarnos y a crear una verdadera revolución educativa! ¿Despegamos? E cambio es parte esencia del aprendizaje. Sin un gran sueño, nunca transformaremos la educación. Movernos, volar, elevarnos… avanzar.

     
 
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