Miranda de Ebro
(Burgos)

Sagrados Corazones
(Madrid)

San Víctor
(Madrid)

Virgen de la Asunción
(Talayuela)

Parroquia
de los SS.CC.
(Sevilla)

Parroquia Sagrados Corazones (Madrid)

Arquitecto: Rodolfo García-Pablos
Aparejador: Santiago Jalvo Ruiz
Empresa Constructora: Ramón Beamonte
Propiedad: Congregación de los Sagrados Corazones

Proyectada en 1961, esta iglesia nace en período jalonado de cambios importantes en los planteamientos pastorales y litúrgicos propiciados por el Concilio Vaticano II.

El arquitecto buscó una construcción funcional y que favoreciera el templo "como casa de Dios, ámbito destinado a preparar adecuadamente el encuentro del hombre con Dios que al mismo tiempo sirva para acomodar a los fieles, reunidos en la asamblea comunitaria".

El embellecimiento corrió a cargo de jóvenes y óptimos artistas: Vaquero Turcios, Amadeo Gabino, Suárez Molezún, Coomonte, Muñoz de Pablos, Francisco Ferreras y José Luis Sánchez.

Estamos ante un templo de una muy elevada calidad arquitectónica y artística. Una iglesia que tiene muy bien resueltas las soluciones estructurales en grandes espacios llenos de claridad. La gran superficie vitral la llena de matices y grandeza - aunque complica la temperatura - y sabe recogerse en la capilla del Santísimo y humillarse en la capilla penitencial.

Aunque hagamos un recorrido descriptivo no olvidemos que un templo no tiene como fundamental una dimensión estética y turística. El templo es ante todo el espacio vital de la comunidad cristiana y todo en él confluye para que la comunidad ore, contemple, celebre y entre en diálogo consigo misma y con Dios. El templo es para vivirlo, para usarlo con un funcionalismo que no sea puro espectáculo y pasividad sino acción de la comunidad.

Vidrieras

Esta Iglesia posee uno de los conjuntos vitrales más importantes del arte religioso de nuestro tiempo y constituye todo un tratado sobre la función litúrgica, cultural y artística de las vidrieras.

Vidrieras de Suárez Molezún

A este artista pertenecen las vidrieras del entorno y del presbiterio y las del gran paño del lado del evangelio.

Presbiterio: color blanco: la gloria, el triunfo y la victoria
Color violeta y morado marcan el dolor, el sufrimiento.
El rojo es siempre el color de la sangre derramada por amor.
En las vidrieras del lado del evangelio Molezún se extasía en toda una sinfonía a base de blancos y azules, colores emblemáticos de la devoción mañana.

Vidriera de Muñoz de Pablos

Obra maestra de esta iglesia enmarcada en el hexágono del coro. Representa la acción creadora y salvadora de la Trinidad y de los Sagrados Corazones. Estamos en la línea de los grandes rosetones de las catedrales góticas.

El Padre, el Hijo y el Espíritu en postura bendiciente y enmarcados en cuerpos astrales y elementos vegetales alusivos a la obra creadora.

Los enormes corazones del Padre, del Hijo y de la Virgen. El Espíritu sobre la cabeza de María simbolizando su fecundación.

La creación es obra de bendición y regalo de la Trinidad y de los Sagrados Corazones.

Interior

Cuando desde el exterior se llega hasta el interior del templo, el visitante, más si es creyente, se siente invitado a un espectáculo de contemplación de toda la obra de la salvación. Todo el espacio de la gran capilla con su suelo un tanto elevado para acercamos al presbiterio con el altar y el crucificado en lo alto, el vía crucis, las verjas y, sobre todo, las vidrieras que derraman su cromatismo y sus tonalidades sobre uno.

Y junto al espacio claro y amplio de la gran capilla habrá que observar también los espacios de las otras dos capillas: la del Santísimo y la capilla penitencial; en ambas la luz se dulcifica.

La iglesia o Gran Capilla

Superficie: 1385 m2 con una capacidad de 1054 asientos.

Dentro de una total visibilidad el fiel se siente orientado hacia el presbiterio con su altar y su crucificado presidiendo.

Altar. Enorme piedra de granito de 30 toneladas, enmarcada en el hexágono del presbiterio. El simbolismo nos lleva al altar de los holocaustos del Templo de Jerusalén donde se celebraban los sacrificios. Es toda una representación de la Eucaristía Sacrificio. No es la mesa de la cena sino el altar del sacrificio.

Sobre el altar, en todo lo alto, un crucificado sin policromía.

Via Crucis

En los parámetros laterales el Vía Crucis de Vaquero Turcios. Realizado en madera y en colores negro, blanco y color tierra y en un clima de fuerte expresionismo desarrolla el camino redentor inspirándose mucho en los cánticos del profeta Isaías que sirvieron a los primeros cristianos para releer los acontecimientos infamantes de la pasión y muerte del Señor.

La lectura hay que hacerla partiendo por el paño del lado del evangelio.

Techo: en hexágonos de madera de pino de Valsaín y lámparas que cuelgan. Es el firmamento de este cosmos que constituye la gran capilla.

Capilla del Santísimo y de la Penitencia

Separadas por verjas, asombrosas rejas de hierro de José Luis Alonso Coomonte: Corona de espinas, entre la Iglesia y la capilla penitencial, que subraya el dolor y el sufrimiento que originan el mal y el pecado.
La reja correspondiente a la capilla del Santísimo es toda una simbolización de la Cena: el gran círculo - el Señor - y los doce círculos - los Doce Apóstoles -.

Una magnífica talla de la Virgen con Niño del siglo XVI.Extraordinario y original ostensorio o manifestador eucarístico, obra de José Luis Sánchez.

José Luis Sánchez y Francisco Ferraras son los creadores de la vidriera de formas geométricas regulares y simples que dan una iluminación cálida y acariciadora a la capilla.